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Location: Metropolitana, Chile

Saturday, September 23, 2006

La partida

Llegó el día. Es tiempo de tomar las maletas y partir.
Curiosa sensación, sabiendo que hay un mundo por delante, el estar conciente que las cosas nunca van a volver a ser como antes es algo que asusta un poco.
El paso está dado, queda ahora saber sobre llevar los acontecimientos que están por ocurrir.
El día de la partida amaneció de una manera especial. La princesita estaba nerviosa, pero no tan ansiosa como algún tiempo atrás.
En algún minuto, tomar la decisión, fue pensando en escapar, dejar sus dolores y buscar un espacio para olvidar. A medida que el tiempo pasó y la espera se hizo más y más insoportable, los motivos fueron cambiando y lo que partió como una vía de escape se transformó en el primer paso para redireccionar su vida, sus proyectos y sus metas.
Ahora tendrá que hacer las cosas por ella, para ella, sin saber si encontrará en el camino a su leal príncipe o a algún sabio mago que la proteja de los peligros que le esperan y le enseñe a sobrevivir en la oscuridad del bosque.
Ya no queda tiempo, la partida debe ser. Ella toma sus cosas, se despide y comienza a avanzar hacia la salida. Y por un segundo ve cómo ese castillo inmenso, protegido por un hermoso dragón que cuida su entrada, le hace falta, pero a la vez le ahoga y le impide avanzar. Mientras camina, su cabeza permanece en blanco, sintiendo como su cuerpo se dirige a su destino, ese destino que se cumple porque todos los acontecimientos de su vida confabularon para que así fuera, todo resultó de tal manera, que se podría decir que estaba escrito, las hadas lo presagiaron y así como en un árbol, las raices llegan a un tronco, así se unen las vivencias y experiencias, para llegar a este punto que se cumple algo predestinado.
Avanza, y siente esa energía en su alma, esa energía que solo se siente cuando algo ha muerto y viene el renacer fortalecido, esa que viene con fé y esperanza en que las cosas van a estar bien, pase lo que pase.
Va acercandoce al puente, escucha el trote de su caballo, pero no....es un galope, de muchos caballos. No quiere voltear, no es capaz de mirar atrás, el miedo de querer quedarse es demasiado fuerte, Pero se detiene.
Y en ese momento los vé, son las personas que ella ama, las que nunca la han abandonado las que la cuidan y protejen en todo momento y lugar, y están ahí, para acompañarla hasta los límites del reino. Vuelve el valor, vuelve la confianza, vuelve la fuerza. A partir de ese momento deberá seguir sola. Llegó el minuto, ahora comienza su travesía!!!

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